Zapatero acaba de anunciar que no se presentará a la reelección como candidato a la Presidencia del Gobierno y que será el Comité Federal el que establezca el calendario para la celebración de primarias de las que salga el candidato del PSOE a las elecciones generales del 2010. Afirma Zapatero que el dedazo simplificaría las cosas pero que esa no sería la forma de actuar de los socialistas.
Personalmente me alegro de que se haya tomado esta decisión, porque el partido va encaminado a procesos más democráticos en la toma de decisiones y a la limitación de los mandatos de quienes ocupan altas responsabilidades en tareas de Gobierno.
Os dejo un enlace con la reflexión que un grupo de compañeros hacemos a través del blog Orgullo Socialista, donde se explican los motivos por los que creemos que son necesarias adoptar estas medidas:
http://orgullosocialista.blogspot.com/2011/03/por-que.html
sábado, 2 de abril de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
León el Africano

Acabo de terminar la novela de Amin Maalouf titulada León el Africano y coincide con las revueltas populares de Túnez y singularmente de Egipto. Ambos países constituyen parte de los escenarios de esta novela, que narra la vida de un mercader, viajero, diplomático, intelectual árabe, nacido en Granada antes de la toma por los reyes católicos, criado en Fez y que termina al servicio del Papa de Roma y convertido al catolicismo.
Sin duda el personaje es un ejemplo de hombre con capacidad de adaptación al medio y al entorno donde desarrolla su vida, alejado de integrismos, y en su forma, conciliador. Puede representar la unión de ambas riberas del mediterráneo, en un momento de la historia como este, en el que nunca han estado tan alejadas.
Su vida transcurre en una etapa de convulsiones históricas, en el que dos imperios, el español y el turco buscaban consolidar su hegemonía en el mediterráneo, todo ello en medio de una transformación religiosa, fruto de las tesis de Lutero. Sin embargo, esta novela sugiere que las diferencias entre la ribera sur y la ribera norte del mediterráneo no eran tan grandes como ahora.
¿Qué supondrán los cambios en Túnez o Egipto?, supondrán una profundización de esos países en la democracia, tal y como la entendemos en Europa, o más bien permitirán el ascenso de los islamistas. Esta es la incognita que pretende despejar medio mundo. Aunque quizás para el acercamiento de ambas riberas de este mar interior sea mucho más beneficioso lo que podamos aportar desde aquí.
Quedan pendientes proyectos como la Unión Mediterránea, impulsada a partir de la declaración de Barcelona. Queda pendiente establecer un verdadero intercambio entre los países de ambas riberas, que permita el desarrollo del norte de áfrica y su avance en democracia. Queda pendiente establecer mecanismos de cooperación internacional. Y sobre todo queda pendiente decidir sobre el ingreso de Turquía en la Unión Europa.
Mi opinión personal es que, de entrada, no se puede cerrar las puertas a su ingreso, como pretende Francia. Por tanto, siempre que se cumplan los criterios de convergencia en materia democrática, social y económica, es mejor que Turquía esté dentro de la UE que fuera.
Espero que la demostración de fuerza y valentía de los ciudadanos de estos países contribuya a mejorar su vida y al entendimiento entre los pueblos mediterráneos.
miércoles, 5 de enero de 2011
Buenas soluciones y malas soluciones
Cuando en los partidos políticos existen conflictos por el liderazgo la mejor solución para resolverlos es recurrir a un procedimiento abierto de elección, ya sea a través de un sistema de primarias, o través de un congreso en el que puedan concurrir sin cortapisas distintas candidaturas.
Cuando la elección de un candidato o de un responsable orgánico depende en exclusiva de la jerarquía de partido, se pierde legitimidad y esta persona arrastrará siempre dicha carencia de legitimidad.
Precisamente ese es el principal problema que arrastra Mariano Rajoy, su falta de legitimidad, por eso es constantemente cuestionado por otros líderes del partido o por los ciudadanos en general. Rajoy fue designado por Aznar, según los apuntes que el mismo había confeccionado en su libreta azul.
Este vicio de origen ya no puede ser corregido por el Partido Popular, que ha interiorizado esa forma de designación de candidatos. Por ello, en el momento en que hay conflicto, no existen mecanismos de solución, el partido se resquebraja y los militantes abandonan la afiliación al mismo, como ha ocurrido recientemente en Asturias.
En cambio, el PSOE está profundizando la forma democrática de resolución de conflictos de liderazgo. El Presidente del Gobierno y Secretario General fue elegido en un Congreso Federal al que se presentaron hasta cuatro candidaturas distintas. Y recientemente para la designación de los candidatos a las elecciones municipales y autonómicas se ha optado por el sistema de primaria en aquellos territorios en los que existían varios candidatos posibles.
Los candidatos elegidos tendrán un plus sobre los candidatos del resto de partidos, han surgido de un proceso democrático, lo más amplio posible, y en el que han podido decidir un buen número de personas, y no un grupo reducido que se sienta alrededor de una mesa de camilla.
Los compañeros que representaban la candidatura perdedora en las primarias aceptan el resultado democrático, y no cuestionan la decisión de los electores. Por tanto, son más extraños casos masivos de abandono de afiliación, cuando la derrota se ha producido por la voluntad de la mayoría.
Sobre la base de esta legitimidad que da el resultado de las primarias, los candidatos habrán de construir su campaña y añadir lo que falta para ganar unas elecciones: un programa, un equipo y la solvencia, fiabilidad o confianza del conjunto de la ciudadanía.
Cuando la elección de un candidato o de un responsable orgánico depende en exclusiva de la jerarquía de partido, se pierde legitimidad y esta persona arrastrará siempre dicha carencia de legitimidad.
Precisamente ese es el principal problema que arrastra Mariano Rajoy, su falta de legitimidad, por eso es constantemente cuestionado por otros líderes del partido o por los ciudadanos en general. Rajoy fue designado por Aznar, según los apuntes que el mismo había confeccionado en su libreta azul.
Este vicio de origen ya no puede ser corregido por el Partido Popular, que ha interiorizado esa forma de designación de candidatos. Por ello, en el momento en que hay conflicto, no existen mecanismos de solución, el partido se resquebraja y los militantes abandonan la afiliación al mismo, como ha ocurrido recientemente en Asturias.
En cambio, el PSOE está profundizando la forma democrática de resolución de conflictos de liderazgo. El Presidente del Gobierno y Secretario General fue elegido en un Congreso Federal al que se presentaron hasta cuatro candidaturas distintas. Y recientemente para la designación de los candidatos a las elecciones municipales y autonómicas se ha optado por el sistema de primaria en aquellos territorios en los que existían varios candidatos posibles.
Los candidatos elegidos tendrán un plus sobre los candidatos del resto de partidos, han surgido de un proceso democrático, lo más amplio posible, y en el que han podido decidir un buen número de personas, y no un grupo reducido que se sienta alrededor de una mesa de camilla.
Los compañeros que representaban la candidatura perdedora en las primarias aceptan el resultado democrático, y no cuestionan la decisión de los electores. Por tanto, son más extraños casos masivos de abandono de afiliación, cuando la derrota se ha producido por la voluntad de la mayoría.
Sobre la base de esta legitimidad que da el resultado de las primarias, los candidatos habrán de construir su campaña y añadir lo que falta para ganar unas elecciones: un programa, un equipo y la solvencia, fiabilidad o confianza del conjunto de la ciudadanía.
sábado, 18 de diciembre de 2010
La Consagración de la Primavera

Acabo de terminar la lectura de la novela la Consagración de la Primavera, de Alejo Carpentier. Compré el libro por diez pesos convertibles en la casa natal del autor, en la calle del empedrado de la Habana vieja, más como una contribución a la restauración de edificio y a los que allí estaban trabajando, que como precio.
Iliana y yo entramos por una curiosidad, porque el escritor falleció el mismo día en que yo nací, el 24 de abril de 1980. Aquello nos sirvió de excusa para hablar con los que se encontraban en ese momento en la casa.
La consagración de la primavera va entrelazando dos narraciones en primera persona, la de Enrique, arquitecto cubano que llegó a formar parte de las brigadas internacionales durante la Guerra Civil española, y Vera, bailarina rusa que instalada en París actúa con su compañía por diversos lugares de Europa.
Vera es una exiliada de la revolución soviética, arrastrada por su padre a huir de los comunistas a los que consideraba que iban en contra del destino natural de las cosas. El capítulo 26 comienza con la declaración de su padre: “Yo no leo los periódicos”, “hoy cualquier maestroescuela engreído, filósofo de café o socializante musañero, se creía calificado para trastocar lo establecido y construir mundos mejores sobre las ruinas del presente, olvidando que los reyes y emperadores habían sido educados, instruidos y formados, para asumir las enormes responsabilidades del Poder…”. Sin duda todo un manifiesto conservador y absolutista, digno de ser leído completo.
Fruto de la influencia de su padre Vera se considera como un ser apolítico, desvinculada de la política, que para ella es el origen de sus males y de sus emigraciones.
Sin embargo, cuando se casa con Enrique y se instala en la Habana, a pesar de que ella no lo pretenda, comienza a hacer política. Primero funda una escuela de danza para la burguesía criolla, que hacía grandes negocios con los americanos durante la dictadura de Batista. Como las chicas se le casan pronto y abandonan la escuela, decide fundar una segunda escuela gratuita en La Plaza Vieja de la Habana, para negros, mestizos y mulatos, resultando estos mucho más comprometidos con el arte. Con el dinero que cobraba a las jovencitas burguesas, sufragaba el mantenimiento de la segunda escuela. Sin buscarlo comenzó a redistribuir la riqueza en aquella sociedad clasista.
Pero algo que no estaba previsto sucede a lo largo de la novela, Mirta una alumna de la escuela del Vedado se enamora de Calixto un alumno negro de la escuela de la Habana Vieja, durante la preparación del ballet de la Consagración de la Primavera. Si aquello se llega a hacer público supondría el fin de ambas escuela.
En esos instantes se recrudece la represión de la dictadura de Batista contra estudiantes universitarios y jóvenes hartos del régimen. La policía masacra la escuela de Vera en la Habana Vieja, matando a alguno de estos jóvenes. Calixto consigue huir refugiándose en Sierra Maestra junto con las tropas rebeldes que comienzan la revolución.
Vera se refugia en Baracoa, en el oriente cubano, al este buscando quizás su tierra de origen, en un auténtico exilio interior.
Cuando se asienta definitivamente la Revolución, tras la victoria de los cubanos en playa Girón, Vera acaba dándose cuenta que no necesita seguir huyendo, que su estabilidad se encuentra en la propia Revolución. Y concluye la novela con un discurso de Fidel Castro, que sirve de réplica al padre de la profesora de baile: “Nosotros con nuestra, Revolución, no sólo estamos erradicando la explotación de una nación por otra nación, sino también la explotación de unos hombres por otros hombres…”.
Os recomiendo la lectura de esta novela, ya que además de la historia en sí y de la reflexión a la que nos empuja, está cargada de citas y evocaciones de grandes maestros de las artes, música, literatura, pintura, escultura, arquitectura y danza.
domingo, 14 de noviembre de 2010
La democracia en América

Para este apunte tomo prestado el título de la gran obra de Alexis de Tocqueville, que ya a inicios del siglo XIX analizó los grandes rasgos del sistema político en Estados Unidos, que todavía perviven.
Apenas dos años después del triunfo de Barack Obama en las elecciones presidenciales, un nuevo movimiento político ha irrumpido con éxito en el Capitolio. Este movimiento supone una enmienda a la totalidad a lo que representa el actual presidente de los Estados Unidos, una contrarreforma a las tesis del “Yes We Can”.
Ni siquiera el nombre es casual, este movimiento se ha autodenominado “Tea Party”, y tiene su origen en el fenómeno detonante de la independencia norteamericana, los impuestos de la Corona Británica sobre el Te. Su seña de identidad es reducir al mínimo la intervención del Gobierno en la vida de los ciudadanos, lo que supone reducción de impuestos, reducción de políticas públicas y reducción de controles gubernativos. Su objetivo es influir directamente en los representantes de los ciudadanos y la vía que han elegido es infiltrarse en el partido republicano, como varios de sus representantes cualificados han proclamado.
Ya tuvieron éxito impulsando la designación de los candidatos republicanos más próximos a su ideario, y tras las elecciones del primer martes de noviembre muchos de estos han logrado escaños en la cámara de representantes. Si bien es cierto que algunos elementos excéntricos han quedado fuera, lo cierto es que la mayoría conservadora en Washington está más escorada a la derecha que nunca.
¿Por qué se ha producido un vuelco tan significativo en la política norteamericana en apenas dos años?
La clave está sin duda en la diferencia del porcentaje de participación en ambos comicios. Mientras que en las elecciones en las que salió elegido Obama votaron 6 de cada 10 ciudadanos con derecho a voto, en las del pasado 2 de noviembre de mitad de mandato fueron 4 de cada 10. Lo que supone un 20 % de diferencia.
Obama no ha sido capaz de movilizar a gran parte de los que le apoyaron en 2008 para estas elecciones parciales de mitad de mandato. Podemos apuntar varias razones: que las reformas introducidas, como la sanitaria no han desplegado sus efectos, que la crisis económica ha desgastado la popularidad del presidente, o que simplemente no ha sido capaz de trasladar las expectativas de cambio a la realidad de la sociedad norteamericana.
Esto ha sido aprovechado por sus rivales políticos, a los que les basta con que aquellos que no necesitan del Estado para mejorar su calidad vida acudan a votar. Resulta paradójico que aquellos que quieren desmontar la intervención pública sean los que se encuentren más movilizados y acudan a votar masivamente. Mientras que los más necesitados de los mecanismos de equidad que introducen los poderes públicos no acudan a las urnas.
El Tea Party busca con este voto preservar sus intereses: fundamentalmente que se produzca una bajada de impuestos, que se eliminen políticas públicas y se evite cualquier tipo de movilidad social, fundamentalmente de negros, hispanos e inmigrantes.
Si entendemos la naturaleza política de la democracia americana, tal y como la describía Tocqueville nos daremos cuenta que estos votan a aquellos que le representan. No votan un partido político, o un programa político. Votan a unos representantes que deben defender su modo de entender la vida. De ahí la fuerza con la que han irrumpido en esta campaña, con apenas un año de existencia y con un discurso sencillo, “mi dinero es mío y no del Gobierno Federal”.
Y lo que quiere esa mayoría que ha conquistado la cámara de representantes es que el gobierno no se meta en sus asuntos, que les deje libertad para sus negocios, para llevar armas, para elegir sus seguros privados, sin contribuir a la seguridad o la salud de los demás.
Frente al individualismo del Tea Party, Obama debe apelar al sentimiento de comunidad tan arraigado en Estados Unidos y hacer ver que su proyecto es un proyecto para el conjunto de la comunidad nacional.
jueves, 14 de octubre de 2010
La ciudad y los perros

Fue ya en la Universidad cuando leí por primera vez a Mario Vargas Llosa. La novela era La ciudad y los perros, que narra las vivencias de un grupo de cadetes en una escuela militar de Lima, con toda la plasticidad sensorial, dureza y carga moral de los escritores hispanoamericanos.
Si en el siglo XIX los grandes novelistas de la humanidad fueron los rusos, Tolstoi, Dostoyevski, Gorki o Chejov. En el siglo XX los grandes novelistas de la humanidad han sido los hispanoamericanos, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Vargas Llosa, Borges, Cortazar, que le han sacado todo el jugo al español desde su perspectiva americana. En estos momentos estoy leyendo La Consagración de la Primavera de Alejo Carpentier, que parece un cante de ida y vuelta, de Cuba a España, de Europa a Cuba, una extraordinaria mezcla de ambos mundos.
Sin duda la narrativa hispanoamericana necesitaría más premios nobel para que se le valorara en toda su grandeza. Ya hacia tiempo que Mario Vargas Llosa venía mereciendo el galardón. Por su prosa es uno de los mejores escritores que he leído.
En el momento en que se conoció el premio circularon por la red un sin fin de comentarios, sobre literatura y sobre política. Debemos recordar que el premiado se llegó a presentar a unas elecciones presidenciales en Perú, que perdió contra Fuyimori, que se le recordará más por sus escándalos y su exilio en Japón, que por su gestión.
Sin duda, el escritor debe ser una persona de fuertes convicciones para poder trasladarlas al mundo, de hecho Mario Vargas Llosa es un hombre de profundas convicciones. Sus convicciones parten de la tradición de la ilustración, de la defensa de la libertad por encima de cualquier otro principio y de la garantía de los derechos humanos universales en cualquier parte del planeta. En los últimos tiempos esto le ha llevado a tener un posicionamiento firme frente a algunos gobiernos de latinoamérica, de la conocida como órbita bolivariana.
El escritor en ejercicio de su libertad debe contar con un pronunciamiento moral frente a los problemas del mundo. Podemos estar más o menos de acuerdo con ello, pero esta característica forma parte del oficio del escritor y de la esencia del principio de libertad de expresión. Pues no hay mejor forma de trasladar nuestro pensamiento que mediante la manifestación escrita de nuestras ideas.
Por ello, admiro profundamente a Mario Vargas Llosa como escritor, comparto gran parte de sus ideas, como la lucha contra la tiranía, plasmada magistralmente en La fiesta del Chivo, y creo necesario para el mundo en el que vivimos que los escritores tengan un posicionamiento político, sean comunistas, socialistas, liberales o conservadores.
sábado, 2 de octubre de 2010
¿La última gran banda de rock?

Vivimos en un mundo en transición. Puede que las nuevas formas de comunicación a través de la red cambien la realidad tal y como la comprendíamos hasta ahora. En el siglo XXI nuestra forma de relacionarmos cada vez se producirá más a través de la pantalla de nuestro PC, smartphone, Ipad, etc, y menos de forma directa. Nos transformaremos de una sociedad de masas a una sociedad de redes.
En el siglo XX nace la sociedad de masas y no hay nada que haya contribuido tanto a la sociedad de masas como la música. La universilazación de la cultura comienza en Estados Unidos con el Rock, se extiende por Europa utilizando como puente Gran Bretaña, y se abre al mundo gracias a sus embajadores. Los Beatles, los Rolling, Led Zepelling, los Doors, Jimi Hendrix, Queen, The Clash, Rem, Nirvana, son algunos de esos embajadores que han utilizado la música como herramienta de diplomacia planetaria.
Los serés humanos hemos aprendido durante el siglo XX a utilizar una misma forma de expresión, de relación e incluso a hablar una misma lengua franca, gracias a la música. Nos concentramos para escuchar a los mismos grupos en grandes estadios, en festivales, en locales, que se convierten en los mismos templos de la sociedad de masas, para seguir rituales de expresividad colectiva.
El pasado jueves asistimos en Sevilla al concierto más multitudinario que se recuerda en Andalucía, con 80.000 personas en el Estadio Olímpico de la Cartuja, que nos apiñamos para escuchar a la última gran banda de rock U2. Además de disfrutar de la música, de la entrega de los artistas de la isla esmeralda, nos ofrecieron una lección de universalidad.
Bono le puso voz a Desmond Tutu, para condenar el racismo en sudáfrica, a la premio nobel de la paz Aung San Suu Kyi, para condenar la dictadura birmana, y logró que todos los espectadores entendiéramos el trabajo de una organización tan importante como Amnistía Internacional. Al final del concierto al tocar su tema ONE, todos tuvimos la sensación de estar ante un solo pueblo, ante un solo mundo, proyectado en la pantalla 360 grados que se veía desde todo el estadio.
Mi enhorabuena a U2 por su concierto, por su compromiso con un mundo mejor, por las acciones que llevan a cabo y por su música.
Ningún hombre es una isla, lo que pasa en cualquier parte del mundo lo sentimos como propio. Espero que este nueva sociedad de redes no perdamos la inolvidable experiencia que es la música en directo.
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