lunes, 10 de mayo de 2010

Ricardo III


Ayer estuvimos de nuevo en el teatro, para ver un drama clásico de W. Shakespeare, Ricardo III, producido por la compañía Atalaya. La escenografía destacaba por las estructuras de metal de formas afiladas, que van interactuando con los personajes, que sirven como trono, como velas de barcos, o como cuchillos. Aunque desde el inicio de la obra advertimos la naturaleza del personaje, este va degenerando con cada crimen que le acerca a la corona de Inglaterra. Ricardo es un ser sin escrúpulos, durante uno de los más emociantes monólogos del texto, llega a advertir que la compasión es propia de los débiles. No obstante, al final de la obra se aparecen como fantasmas todas sus víctimas, prediciendo el final de su tiranía. El rey solo y abandonado por todos sus vasallos debido a su cruel forma de gobernar, grita buscando una última oportunidad "mi reino por un caballo".

domingo, 18 de abril de 2010

Los enemigos de la Justicia


En noviembre de 2002 asistí a una conferencia del Juez Baltasar Garzón en la Universidad Internacional de Andalucía, en el entorno de unas jornadas dedicadas a la “Globalización de la Justicia”. Muchos estudiantes de la Facultad de Derecho nos apuntamos a dichas jornadas, sin embargo no todos los inscritos se fueron satisfechos con las palabras del Juez de la Audiencia Nacional.

Para que nos situemos en el contexto de aquellos años, en España vivíamos en lo que suelo calificar como la “dictablanda” de la segunda legislatura de Aznar, en la que la mayoría absoluta conservadora actuaba como un tanque frente a las reivindicaciones de diversos sectores sociales, como la de los estudiantes universitarios frente a la famosa LOU, o los trabajadores en contra del decretazo. Sin duda Aznar contaba con muchos seguidores en la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla, no obstante, los que ganábamos las elecciones de representantes siempre éramos los progresistas, creo que porque trabajábamos más en la defensa de nuestros compañeros.

Volviendo a aquella conferencia, junto a mi se sentaban algunos de aquellos jóvenes seguidores de Aznar, cuando el juez Garzón entró en la sala ellos aplaudían con insistencia, fervor, incluso diría apasionamiento. Durante esos meses el magistrado había dirigido importantes operaciones contra ETA, por lo que los cachorros de la derecha le estaban muy agradecidos a Garzón por los servicios prestados. Incluso seguro que en esos momentos estaban recordando actuaciones contra destacados dirigentes socialistas por corrupción.

Sin embargo, cuando comenzó el acto, el magistrado no habló sobre sus operaciones contra ETA, aunque lo esperaran ansiosamente estos estudiantes, para su estupor relató de forma minuciosa y concreta el proceso de extradición seguido contra el dictador chileno Augusto Pinochet, refugiado en Londres. Garzón exponía que en casos de delito de genocidio, existe un principio de Justicia Universal que permitiría juzgar a los responsables en cualquier Tribunal, con garantías democráticas. Dicho principio de jurisdicción universal emana de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de los convenios y tratados internacionales suscritos por los distintos Estados y de la propia legislación interna, como el artículo 10 de nuestra Constitución. Así aquellos delitos considerados de “lesa humanidad”, como el genocidio, no estarían sujetos a prescripción, ni al principio de territorialidad de la jurisdicción, ni cabría contemplar amnistías para los mismos.

A los estudiantes que se sentaban junto a mi no les gustaron las palabras de Garzón, los aplausos se convirtieron en protestas, no esperaron a que acabara la conferencia y entre exabruptos abandonaron la sala, protestando e insultando al magistrado. Podríamos resumir que su concepto de la Justicia era el siguiente: “La Administración de Justicia es buena cuando persigue y procesa a mis enemigos, y es mala cuando persigue y procesa a mis amigos”, por tanto valoraban al juez Garzón en función de las características de los delincuentes que procesa, no en virtud de su trabajo. Dicho planteamiento maniqueo, y simplista, propio de determinadas corrientes políticas, es el que se respira hoy en España.

No se puede administrar justicia en función de intereses, el Juez debe ser independiente y perseguir el delito, independientemente de quién sea el delincuente o que objetivos le guíen. Aquellos que no asuman este principio son enemigos de la Justicia. Los enemigos de la Justicia han preparado una campaña de acoso jurisdiccional contra el Juez Garzón, por destapar una metástasis de corrupción en el seno del PP, llamada Gürtel, y por procesar a los genocidas españoles, ya muertos, y dignificar a las víctimas, recuperando sus cuerpos de las cunetas de las carreteras y de las tapias de los cementerios.

Los enemigos de la Justicia, no creen en los principios de jurisdicción universal, de imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad, ni de independencia del juez. Quieren unos jueces adocenados, preocupados de la seguridad y del orden, y no de la Justicia social, que persiga al delincuente común, al ladrón, y que deje escapar al delincuente de puños blancos, al chorizo. Confío en que los enemigos de la Justicia no puedan con Garzón, que siga administrando Justicia, independientemente de quienes sean los perseguidos, del banco en el que se sienten y del poder que tengan.

jueves, 25 de marzo de 2010

Avanzamos todos juntos


Como en el rugby en la política tenemos que avanzar todos juntos. Para entrar con el balón oval en la zona de ensayo, todo el equipo debe avanzar unido para apoyar al compañero, para apiñarse en cada melé, para ganar cada metro, para alcanzar todas las patadas a seguir.
No encuentro mejor metáfora para las palabras pronunciadas por el Presidente Pepe Griñán esta semana que el deporte del rugby. Un deporte duro, agresivo y exigente jugado por caballeros. Sobre su nuevo gobierno, el presidente de la Junta comentó que no le da miedo tener como número 2 a alguien que le pueda hacer sombra, que él siempre cuenta con equipos potentes. Sin duda, Griñán pretende cambiar ciertos vicios de la política convencional.
En el rugby si junto a ti no avanza tu compañero no tendrás a nadie a quien pasar el balón cuando venga de frente el equipo rival. En política los equipos son fundamentales para el éxito de los proyectos. En el momento actual nos atañen grandes retos colectivos que hay que afrontar como equipo, avanzando, junto al apertura, todos unidos. Como en el rugby hay que atender a las reglas, pero también al espíritu del juego, hay que mantener la posesión del balón frente al equipo opuesto, siendo el balón la iniciativa política.
Esta esencia del juego hace que se fomente el compañerismo y el apoyo mutuo, tanto dentro como fuera del terreno de juego, así que invito a todos los que participamos activamente en política a que podamos aprender las reglas y los principios del rugby, aplicarlos y poder afrontar nuestro particular VI Naciones. Siempre hay que tener fe en la victoria y espíritu de superación, recordad que los supervivientes del vuelo de los andes eran un equipo de rugby.

domingo, 14 de marzo de 2010

DISCURSO, UNIDAD DE ACCIÓN Y RELEVO GENERACIONAL


Así podemos resumir el Congreso Regional Extraordinario del PSOE de Andalucía que se ha celebrado este viernes y sábado. He tenido la oportunidad de asistir al mismo como participante de los foros de debate y seguir el Congreso desde la emotiva despedida de Manolo Chaves, hasta la clausura por parte del Presidente Zapatero.

Queda claro que José Antonio Griñán tiene un discurso y un programa ideológico para que el Partido Socialista encabece el cambio que demandan los ciudadanos andaluces. Si hemos sido el partido de las transformaciones sociales, ahora debemos asumir el reto que supone la primera crisis de la economía globalizada y hacer los cambios para garantizar y profundizar nuestro Estado del Bienestar.

Los principios ideológicos que se han asentado en este Congreso y que ya venía pronunciando Griñan como Presidente de la Junta y que ahora asume el partido, parten de la revalorización la política. Debemos transmitir nuestras ideas a la gente y comunicar el mensaje que la participación en política, siendo su máxima expresión la jornada electoral, es el instrumento que tienen los ciudadanos para hacer realidad la educación pública, la sanidad, las ayudas a la dependencia, las pensiones. Y que probablemente quienes quieren apartar a los ciudadanos de la política y de la participación social, no les hace falta estas políticas sociales.

El discurso del que ahora se dota el partido también presenta aspectos novedosos. En primer lugar el nuevo Secretario General argumenta que el PSOE debe ayudar a los que se ayudan y así combatir duramente el fraude fiscal y a la Seguridad Social, porque no dejan de ser comportamientos insolidarios con el conjunto de la sociedad. Así mismo hay que apoyar a las personas que arriesgan, a los autónomos y emprendedores, estableciendo el derecho de acceso a la condición de emprendedor. Y por supuesto, estableciendo como principal prioridad política la Educación, que es la herramienta para transformar nuestra economía, en una economía del conocimiento, basada en el capital humano, en la investigación y la innovación.

La unidad de acción resulta imprescindible en las fuerzas políticas para llevar a cabo un programa de gobierno, así resulta recomendable que coincida en una misma persona la cabeza de la organización política y la institucional. Con una crisis como la actual no hay margen para disputas internas o juegos de poder, es hora de mantener la cohesión en torno a un proyecto político y un liderazgo.

Y por último este Congreso ha representado un cambio generacional en la estructuras de la organización. Un grupo de jóvenes asume la responsabilidad de colocar al partido a la vanguardia de la sociedad y de representar a la mayoría de andaluces y andaluzas. Estos jóvenes han acumulado la experiencia política de sus mayores y están sobradamente capacitados para asumir estas responsabilidades. A partir de ahora sólo queda sumar fuerzas, voluntades e inteligencia.

domingo, 7 de marzo de 2010

Miquel Barceló en Caixa Forum Madrid



Esta semana hemos tenido la oportunidad de visitar la exposición "Miquel Barceló. 1983-2009. La solitude organisative" en el Caixa Forum Madrid. A la entrada lo primero que llama la atención es un elefante invertido hecho en bronce, que se apoya en su trompa en una postura de equilibrio imposible. Una vez que subes a la planta principal hay una proyección sobre el proceso creativo del artista balear, junto con un compañero de origen serbio, que culmina con ambos metiendose literalmente dentro de la obra. La exposición en si es un recorrido por las distintas fases creativas, la variedad de obras plásticas: pintura, escultura, cerámica y distintas variaciones y técnicas mixtas, son suficientes e imprescindibles para hacernos una idea de lo que Barceló quiere transmitir. Queda claro que su fuente de inspiración es la naturaleza, aunque también aquella parte del ser humano que está más apegada a la tierra o al mar. Cada pieza muestra su propio relieve, como si se quisiera salir de la pared donde está colgada y darnos la impresión de algo vivo y real. La complejidad del proceso creativo no nos enturbia la percepción de la materia prima que le sirve para crear, el barro, el agua, la luz, los animales, la fruta, los colores, conchas, huesos y hasta papeles de periódicos o un paquete de ducados, en un guiño a la intervención del hombre sobre el planeta.

Os recomiendo a todos los que tengaís la oportunidad de que visiteís esta exposición, os impactará, está en Madrid hasta el 13 de junio y luego viajará a Barcelona

viernes, 26 de febrero de 2010

30º Aniversario del 28 F


El 28 de febrero de 1980 el pueblo andaluz conquistaba en Referéndum el derecho de acceso a la autonomía política, lo que le permitiría constituirse en Comunidad Autónoma, con el mismo nivel de autogobierno que las consideradas históricas. A pesar de que las condiciones de acceso a la autonomía impuestas eran muy exigentes, se consiguió la autonomía plena, gracias al voto masivo de los andaluces, que reivindicaron en las urnas nuestra propia dignidad.

Se lanzó un mensaje claro y contundente, en la nueva etapa democrática, los andaluces queríamos ser dueños de nuestro propio futuro, tomar nuestras propias decisiones y contar con instituciones propias que nos representaran a todos. Gracias a la autonomía se invirtió el sino histórico de los últimos dos siglos, en los que Andalucía había permanecido ajena a fenómenos como la revolución industrial y el desarrollo económico y social. El hecho de dotarnos de autogobierno nos permitió contar con recursos propios para desarrollar nuestro territorio de forma propia y cohesionada.

En estos últimos 30 años Andalucía ha sido referente en España en cuestiones tan avanzadas como las comunicaciones de alta velocidad, la investigación sanitaria y biomédica, los avances en derechos sociales o las energías renovables. Gracias a nuestra autonomía hemos podido difundir al mundo que somos un pueblo creativo, apasionado, emprendedor y solidario.

Sin duda nuestro hecho diferencial reside en las políticas sociales, así somos la primera Comunidad Autónoma en desarrollar la Ley de la Dependencia, somos la primera Comunidad Autónoma en disponer de complementos para las pensiones mínimas y la primera en investigación con células madres en nuestra sanidad pública. Por tanto, durante este periodo hemos recuperado el retraso histórico acumulado y Andalucía ha dejado de ser una anomalía histórica, para incorporarse en pie de igualdad a una Europa Unida, en las mismas de condiciones que el resto de ciudadanos de las regiones más prosperas de Europa.

Evidentemente aún nos queda mucho camino por recorrer, y las instituciones de la Comunidad Autónoma persiguen como objetivo esencial aumentar nuestra capacidad de generar empleo. Para ello es fundamental contar con instituciones propias que impidan que nuestro desarrollo económico dependa de decisiones tomadas fuera de nuestro territorio. Así el empleo supone la prioridad máxima en nuestra Comunidad y todas las acciones están enfocadas hacia ese objetivo. En una etapa como la actual, la Junta de Andalucía ha invertido más de 480 millones de euros en planes especiales de empleo para favorecer la inserción en el mercado de trabajo de las personas que han perdido su puesto de trabajo.

Por tanto, las instituciones de nuestro autogobierno permiten que podamos desarrollar nuestras propias potencialidades, y son aún más necesarias en momentos como los actuales, en los que una crisis económica global ha provocado el cierre de empresas y la destrucción de puestos de trabajo. Lo que demandamos a nuestras instituciones es que Andalucía pueda explotar sus propias capacidades autóctonas de emprendimiento.

domingo, 31 de enero de 2010

Responsabilidad y exigencia social

Esta semana el Gobierno ha anunciado que propondrá a la comisión del Pacto de Toledo la ampliación de la edad de jubilación hasta los 67 años de forma progresiva. Tal y como afirmé en un apunte anterior la caja de solidaridad requiere que existan más ingresos que gastos para seguir funcionando. Con las actuales previsiones demográficas resulta evidente que hay que actualizar el sistema de pensiones y de Seguridad Social para la propia supervivencia del mismo. Los cambios en los niveles de esperanza de vida, en las relaciones laborales y en los métodos de trabajo, obligan a que se revise la edad de jubilación, ya que en la actualidad un beneficiario medio del sistema público de pensiones percibe sus prestaciones durante un periodo mayor, en comparación con los beneficiarios de hace 30 años.

Por tanto, con el objetivo último de preservar nuestro sistema público de protección social debemos de acometer los cambios y los ajustes necesarios, de lo contrario se puede dar la paradoja de que por no hacer nada, la caja de solidaridad se vacíe y se ofrezca en bandeja la liquidación del sistema a los que defienden tesis liberales.

Pero no basta con que se produzcan estos ajustes o modificaciones de nuestro sistema colectivo de Seguridad Social, corresponde a los poderes públicos ser más exigentes en la gestión del mismo. Hay que lanzar un mensaje claro de lucha contra el fraude a la Seguridad Social y a la Hacienda Pública. Para la supervivencia del sistema resulta imprescindible que ninguna empresa o ciudadano defraude al mismo, castigando a aquellos que ponen en riesgo la caja de solidaridad y los fondos públicos. Este nivel de exigencia supondría que no se pudiera compatibilizar el cobro de una prestación de la Seguridad Social, con cualquier otro tipo de ingresos procedentes de actividades económicas o laborales no declaradas.

El desempleo provocado por la crisis económica ha alcanzado en números absolutos el punto más alto de nuestra historia, nuestro sistema público de Seguridad Social ha permitido que las personas en paro puedan seguir haciendo frente a sus gastos de vivienda, alimentación, transporte, ocio, etc. En muchos casos se van agotando los periodos de cobros de las prestaciones, lo que pone en una situación difícil a muchas familias. Para estos casos sería conveniente reconocer rentas sociales básicas.

Sin embargo, los beneficiarios de las prestaciones tienen dos compromisos adquiridos con el conjunto de la sociedad. El primero consiste en buscar de forma activa un nuevo empleo, para lo que tendrá que participar en todas las actividades formativas y de reciclaje profesional, incluidos talleres de empleo, que se le ofrezcan. El segundo consistiría en no defraudar al sistema, obteniendo otros ingresos no declarados.

Según los últimos cálculos el abono de las prestaciones por desempleo ha consumido la mitad del superávit de la Seguridad Social alcanzado antes de la crisis. Algunos desde sus planteamientos ideológicos pueden proponer suprimir las prestaciones por desempleo, yo planteo lo contrario ampliarlas y extenderlas, pero garantizando un elevado nivel de exigencia social a las personas desempleadas. Así mismo, habría que introducir reformas para ajustar las prestaciones por desempleo a las cargas familiares y personales de los beneficiarios.